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Publicado el miércoles, 30 de diciembre de 2015

Los viajes y los buenos libros infantiles

Hay libros infantiles que contienen más profundidad que muchos escritos para adultos, aunque apenas tengan palabras.


Antes de acabar el año, en el momento de hacer balance y pensar en proyectos para el próximo año, nos damos cuenta de que en este primer año de Patio Editorial hemos estado viviendo dentro del libro ¡Ya llego!, de  Hervé Tullet, el que relata un viaje lleno de emociones y aprendizajes.

 

Iniciamos el viaje con mucha alegría y la ilusión de adentrarnos en un mundo maravilloso. También con bastante ansiedad. Así es como suelen comenzar todos los viajes, y por eso las idas se hacen siempre más largas que los regresos.

 

 

En el camino, hemos encontrado dificultades, el sol no ha brillado siempre y hubo que hacer acopio de fuerzas para remontar. Quien ha regresado de un viaje sin ningún contratiempo, es que no ha viajado.

 

 

Hubo momentos en los que íbamos dando tumbos, las nubes parecían haber llegado para quedarse y ya empezábamos a dudar de si habíamos hecho bien saliendo de viaje. ¿Y si nos habíamos equivocado de camino? ¿Seguro que la flecha era para este lado? 

 

 

Fue entonces cuando las inclemencias del tiempo pusieron a prueba nuestras ganas y capacidad de resistencia, la cuesta se hizo más y más empinada y la verdad es que no sabíamos muy bien adónde nos dirigíamos. Son esos momentos en que ya no dudas de si estás yendo por el camino correcto, sino de si debías haber salido de viaje.

 

 

No todo fueron problemas e imprevistos, claro. En el camino hubo también distracciones, mucho ruido, muchos peligros, de los que te mantienen alerta a la vez que te despistan del destino final. ¡Hay tanto para ver...! ¡Cuánto cuesta mantener la atención en estos tiempos!

 

 

Y cuando parece que ya lo has superado todo, que nada puede asombrarte, llega la gran prueba. Te ves solo (en los viajes, en los viajes de verdad, siempre hay un momento en el estás solo) y no sabes a quién pedir ayuda. Pero es ese momento de soledad lo que necesitabas para recuperar fuerzas, para preguntarte si realmente quieres seguir viaje y -no menos importante- para disfrutar de la belleza del paisaje. 

 

 

Entonces -como ocurre en toda buena historia-, aparece un héroe, alguien que nos salva de caer por el precipicio, nos acompaña en la parte más difícil del viaje y nos lleva a un sitio seguro. Continuaremos el viaje con la certeza de que habrá otros momentos duros, pero también de que no estaremos solos para afrontarlos.

 

 

El viaje de Patio Editorial que empezamos hace casi un año continúa -el cuento de Hervé Tullet también, pero no vamos a arruinaros el final, ¿no?-, tenemos las mismas ganas del inicio y nos sentimos profundamente agradecidos de haber compartido esta primera etapa con vosotros.

 

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